SISMOS SENTIDOS EN LA CIUDAD DE MEXICO

 

La sismicidad del Valle de México

Aunque la mayor parte de los sismos que ocurren en México y en el mundo se relacionan directamente con el movimiento de las placas tectónicas, hay temblores menos frecuentes que ocurren en los continentes, hacia el interior de las placas ; este es el caso de los sismos que ocurren a lo largo del Eje Neovolcánico Mexicano y localmente en el Valle de México. A pesar de que estos sismos en el eje Neovolcánico son generalmente pequeños, ocurren ocasionalmente eventos de mayor magnitud. En 1912, por ejemplo, ocurrió en Acambay, Edo. de México, un sismo de magnitud 7.0 aproximadamente. Sismos similares, aunque de menor magnitud (Ms~ 6.5), han ocurrido cerca de las ciudades de Jalapa, Ver. Y Guadalajara, Jal. A diferencia de los terremotos que ocurren lejos de la ciudad de México y que son sentidos en la ciudad como medidas oscilatorias de período largo, los sismos locales se presentan como una fuerte sacudida vertical casi instantánia, seguida por vibraciones rápidas de muy corta duración. Frecuentemente, los sismos locales son acompañados de un fuerte ruido subterráneo.

Es probable que los sismos que ocurren en el Valle de México tengan su origen en las antiguas fallas que formaron la cuenca y en la intensa actividad volcánica que existe en el valle. Sin embargo y muy a pesar nuestro, debemos confesar una ignorancia casi total del origen exacto de la actividad sísmica vecina a la ciudad de México. El motivo de esta falta de conocimiento se debe a la magnitud tan pequeña de los sismos locales (generalmente menor de 4.0) que los hacen muy difíciles de estudiar y, por otro lado, a la carencia dramática de estaciones sismológicas en la región.

La mayor parte de la actividad sísmica local se concentra en los márgenes oriental, occidental y sur del Valle de México. Son frecuentemente los reportes de sismos a lo largo de la Sierra de las Cruces (Cuajimalpa, Lomas de Plateros, Olivar del Conde, etcétera) que producen alarma entre la población local (Figura 11). Asimismo, hay actividad sísmica en la parte sur de la ciudad, a lo largo de la Sierra del Ajusco, y en el Vaso de Texcoco. Se ha especulado, sin mayor evidencia, que esta actividad está relacionada con los volcanes existentes en la región.

FIG.11. En el Distrito Federal la actividad sísmica se presenta frecuentemente como una secuencia de varios eventos en corto tiempo. La gráfica representa con círculos hachurados el área de máxima intensisdad, en la escala de Mercali Modificada, observada en cada secuencia. La estrella indica que el sismo fue sentido en toda el área metropolitana.

A pesar de que no hay evidencia contundente de que estos temblores que ocurren en el valle hayan causado daños de consecuencia a la ciudad de México en la época colonial ni en la moderna, es necesario conocer mejor las causas de estos eventos sísmicos, así como estimar las consecuencias que tendría un sismo local de magnitud moderada – digamos 5.5 – en la ciudad de México. En los reportes históricos hay evidencias que sugieren que ha habido al menos dos sismos relativamente grandes en el Valle de México. El primero de ellos, en 1475, aún en la época prehispánica, causó graves daños a las construcciones de la antigua ciudad; diversas fuentes históricas describen la destrucción de casas y edificios de la ciudad, así como deslaves y derrumbes de algunos cerros. En la época de la colonia, Orozco y Berra describe un temblor ocurrido el 12 de mayo de 1776, que fue sentido fuertemente en la ciudad de México como un movimiento trepidatorio, corto pero de gran intensidad. Las descripciones de los daños y del movimiento del terreno sugieren en ambos casos un fuente local.

La sismicidad reciente del valle muestra varios sismos locales en la ciudad de México. La magnitud de estos eventos ha sido difícil de estimar con precisión debido a la ausencia de un número adecuado de sismógrafos locales; generalmente, estos eventos han sido registrados únicamente por los sismógrafos de Tacubaya. Las magnitudes que reproducimos a continuación deben considerarse, por tanto, como magnitudes estimadas.

Hay reportes frecuentes de sismos sentidos al occidente de la ciudad, al pie de la sierra de Las Cruces (Figura 11). El 29 de junio de 1952 ocurrió un sismo que se sintió con intensidad de V en las colonias de el Capulín, Belén de las Flores, Las Palmas, Observatorio, Tacubaya y San Pedro de los Pinos. Aunque el Servicio Sismológico le asignó originalmente una magnitud de 5.5, estimamos que su magnitud real debe ser alrededor de 4.0. Entre los sismos más recientes sentidos en esa zona destaca la secuencia de sismos que se inició el 4 de febrero de 1981 y continuó hasta el 5 de febrero del mismo año. Los epicentros de los cinco sismos más grandes del enjambre se localizan en el Olivar del Conde y tienen magnitudes asignadas aproximadamente 3.0. Las intensidades máximas reportadas en colonias aledañas son de grado V. En el margen oriente de la cuenca de México, el 22 de enero de 1973 se sintió un temblor con intensidad de VI en prácticamente toda la ciudad de México, Texcoco y Tlalnepantla. El epicentro estuvo ubicado en la región del Vaso de Texcoco y fue reportdo con magnitud de 3.7.

Relativamente hablando, los temblores locales parecen ser menos frecuentes hacia el norte de la ciudad. Sin embargo, el 12 de agosto de 1959 ocurrió un sismo en Santa Cruz Ayotuxco, Tlalnepantla, que derribó una casa de adobe y fue sentido con intensidad máxima de IV a V. Se reporta también que se formó una "falla" de 600 metros de largo; dada la magnitud del evento, sospechamos que se trata únicamente de agrietamiento superficial de los suelos. Con base en los sismogramas registrados en Tacubaya, estimamos que tuvo una magnitud aproximada de 4.2.

Hacia el sur de la ciudad son frecuentes los sismos por debajo de la Sierra del Ajusco. En Juchitepec, Edo. de México, tuvo lugar un sismo el 7 de febrero de 1984 que fue sentido con una intensidad de V en los pueblos al sureste del Distrito Federal. Más recientemente, el 19 de octubre de 1985 ocurrió un sismo de magnitud 4.5 cerca de la población de Tres Marías, Mor., en el borde sur de la cuenca de Valle de México, ocasionando daños moderados en el pueblo de Santa Cecilia, D.F. El sismo fue también fuertemente sentido en Tlalpan, Contreras y Xochimilco. Este temblor es parte de una secuencia de sismos locales que ocurrieron en la ciudad de México después del terremoto del 19 de septiembre. Curiosamente, después del sismo de Jalisco de 1932 (magnitud 8.4) hubo también una serie de frecuentes eventos locales que causaron alarma entre la población y dejaron a los sismólogos de la época del temblor de Michoacán, unos 53 años más tarde. Como el lector deberá suponer a esta altura, no sabemos si existe una relación causal entre estos dos fenómenos: grandes sismos en la costa seguidos por actividad local en la ciudad de México.

Sismos históricos sentidos fuertemente en la ciudad de México

La mayor parte de los sismos que son sentidos con gran intensidad en la ciudad de México se originan en la zona de subducción del Pacífico mexicano. Como mencionamos anteriormente, estos terremotos relativamente lejanos, son sentidos den la ciudad como un movimiento oscilatorio horizontal del período largo. Si consideramos que sólo en lo que va de este siglo han ocurrido en la costa de México treinta y cuatro temblores de magnitud mayor que siete (Ms> 7.0), nos damos una idea de la cantidad de grandes sismos históricos que han azotado a la ciudad.

Los reportes históricos de los grandes terremotos sentidos en la ciudad de México mencionan, invariablemente, que las oscilaciones duran de tres a cuatro minutos. Hay muchos, casos si embargo, en los que se mencionan duraciones de hasta media hora para sismos del siglo XVII y nos da una idea de que el sismo fue sentido muy larga e intensamente. Los daños reportados en la ciudad de México como resultado de un gran terremoto incluye con frecuencia referencias a grietas y zanjas poco profundas que se abren en las calles y la destrucción de viviendas de pobre calidad. Hay algunos casos, sin embargo en que se reportan daños graves en edificios coloniales y en las cúpulas y torres de las iglesias.

Una de las observaciones que salta a la vista al leer los reportes de sismos históricos es que los mayores daños y las más altas intensidades en la capital son siempre observados en las inmediaciones del centro de la ciudad, en la zona que ocupaba el antiguo lago del Valle de México; las entonces poblaciones vecinas de Coyoacán, Tlalpan e Ixtapalapa, por ejemplo, rara vez muestran intensidades mayores de V o VI. Este mismo patrón de intensidades se ha observado en los sismos destructores de este siglo. De entre la gran cantidad de sismos registrados en la historia de la ciudad de México, en la Tabla 2 mostramos una compilación de los sismos históricos que han sido más fuertemente sentidos aquí desde la época precolombina. Para cada uno de ellos ofrecemos un comentario que describe alguna peculiaridad importante del sismo, así como los daños más graves que fueron reportados. En muchos casos, siguiendo la costumbre observada hasta el siglo XIX, nos referimos a los terremotos con el nombre del santoral correspondiente a la fecha en que ocurrían.